miércoles, 10 de marzo de 2010

El recuento del Gigante.



Y me quede pensando y reflexione, cuanto tiempo resta, que pasara cuando cuelgue el último minuto de esta realidad, y entonces, regrese y mire la faz…


Es completamente diferente pensar antes de plasmar que pensar sin tener que hacerlo, es como cuando le preguntan a cierto compañero de tu grupo (social, escuela, AA) y el responde mal y tu tienes la respuesta en mente de una manera tan bien concretada, que cuando toca tu turno solo sonríes y medio explicas lo ya olvidado..
Días pasados me comía las ideas y me daban malestar emocional y a todo eso decidí lo ahora escrito. La realidad se vuelve tan obsoleta que a veces se cree y se piensa que no es verdad, me fue encantador vivir a si, me perdí de muy buenas ideas y me concentre en una repleta ignorancia, recabe en que momento me desprendí de la realidad y trate de mirar a lo ya extinto llamado pasado, y enseguida caí a mi propio lado a la edad de 7 años en el asiento trasero del auto de papa. Entonces pude reconocer cuando y recordé a Stefan Zweig que dijo
“En algunas ocasiones no es nada más que una puerta muy delgada lo que separa a los niños de lo que nosotros llamamos mundo real, y un poco de viento pude abrirla”,
Como poco viento puede ser como un huracán también no importa como fuere si se al final este seria al mejor de los resultados, era proporcionar todo para despertar de ese sueño falso y engañoso pero paradójicamente también le otorgue al mundo del sueño tanto valor como al de la realidad diaria y sin preocupación alguna pude desprenderme de el y caer por ese hoyo oscuro y tan profundo donde a mi caer pude mirar pasajes y objetos de mi vida, al final caí sobre la tierra me hice de algunos golpes por la caída pero no me dolían, recordé al buen Aristóteles con su gran frase:
“La única verdad es la realidad”.

Y entonces regrese y mire la faz..